LOS PAISAJES RURALES
Cualquier paisaje rural está compuesto por una serie de elementos visibles y se ve influenciado por una serie de factores invisibles tanto físicos como humanos que conjuntamente definen las características del paisaje. Los elementos constitutivos del paisaje son el ager o espacio cultivado; el saltus o espacio no cultivado; el hábitat o espacio habitado; y finalmente el espacio organizado.
En cuanto a los factores que influyen en los paisajes rurales son de naturaleza física como el relieve, el clima, los suelos o la hidrología; y humanas, como la demografía, la economía o la política.
a) Ager: es el espacio cultivado por el hombre. Está dividido en parcelas (espacio contiguo que constituye la unidad mínima de producción agraria) que se agrupan en explotaciones (unión de las diferentes parcelas que son cultivadas por un mismo agricultor o ganadero).
Las características definidoras de este elemento son:
* Morfología: es el aspecto que sobre el terreno ofrecen las diferentes parcelas basadas en su forma, tamaño y tipos de límites.
Según la forma, puede ser regular o irregular, dependiendo de si su dibujo es geométrico o no. Normalmente las parcelas son irregulares en aquellos lugares donde el relieve es más abrupto y se han de adaptar a él.

Según el tamaño, las parcelas pueden ser grandes o pequeñas, lo que determinará la explotación agrícola en minifundios (propiedad de pequeño tamaño) o latifundios (propiedad de gran tamaño).

Según los tipos de límites las parcelas pueden ser abiertas, cuando no existe separación
física con las parcelas circundantes, o cerradas, cuando existe una separación mediante
setos, muros de piedra, vallas, etc. Esta característica da lugar a dos tipos de paisajes
muy singulares el openfield o campo abierto y el bocage o campo cerrado.
En el caso del openfield se trata de un paisaje cuyas parcelas se suelen distribuir de
manera muy ordenada y regular sobre el territorio, en forma de grandes hojas alargadas
entre los caminos que suelen seguir un plano estrellado con centro en el núcleo de
población; habitualmente ocupa zonas de llanuras; su sistema de cultivo suele ser la
rotación; no existe arbolado en las tierras de cultivo, sino que se sitúa en las zonas más
alejadas del pueblo; el hábitat propio de este tipo de paisaje es concentrado. Este tipo de
paisaje es característico de las zonas centrales de Europa. En España es característico de
la meseta castellana.
En el bocage, las parcelas se encuentran separadas por setos, muros, o vallas. Su
forma es bastante irregular, ya que suelen ser típicos de zonas montañosas. El hábitat de
estos lugares suele ser disperso o semidisperso. El tamaño de las parcelas es pequeño,
haciéndose mayor cuanto más alejado está del núcleo principal de población. Pueden
existir zonas arboladas en cualquier parte del término municipal. La existencia de
múltiples caminos hace accesible las parcelas pero produce el desaprovechamiento de
mucho suelo para el cultivo.
* Tipo de producción a la que se dedica la parcela. Pueden ser parcelas de
aprovechamiento principal agrícola, pastoril o forestal. Además puede existir un
aprovechamiento mixto de las tres producciones (explotación agrosilvopastoril, como
en el caso de las Dehesas) o de dos de ellas.
Los cultivos agrícolas se clasifican dependiendo del porte, en cultivos herbáceos
(cereales, leguminosas...) arbustivos (vid) y arbóreos (frutales, olivos...). En una
misma parcela se pueden dar cultivos mixtos. Es tradicional en las zonas mediterráneas,
realizar cultivos mixtos de olivo y vid, intercalándolos en el terreno.
En cuanto a la producción de animales se clasifica según la cabaña ganadera que se
críe: ovina (ovina), bovina o vacuna (vacas, bueyes), porcina (cerdos), caprina
(cabras), equina (caballos, burros, mulos), avícola (aves en general, gallinas, ocas,
gansos, avestruces). También se pueden clasificar por el objetivo final de la producción
para carne, leche, huevo, piel, lana, etc. Otra producción basada en la cría de animales
es la apicultura, consistente en la explotación de las colmenas de abejas para obtención
de miel y cera entre otras.
* Sistema de Cultivo o formas de explotación de la tierra. En este caso dependiendo
del criterio que utilicemos se podrá clasificar de varias maneras:
Según el número de productos cultivados, se distingue entre policultivo cuando un
mismo agricultor produce diferentes cultivos en su explotación agraria; y monocultivo,
cuando la producción se basa únicamente en un producto. El policultivo se da sobre
todo en sociedades tradicionales, cuyos agricultores producen para su propio
abastecimiento, comercializando los excedentes; sin embargo, en sociedades modernas,
la producción va destinada casi exclusivamente al mercado, por lo que el agricultor se
especializa en uno o pocos cultivos, mecanizándose y utilizando las técnicas más
adecuadas para su mayor producción.
Según la utilización de agua en el sistema productivo, se distinguen entre agricultura
de secano (que se abastece únicamente con el agua de lluvia) y de regadío (que tiene
aportes extraordinarios de agua por parte del agricultor).
Según la relación entre producción obtenida y espacio cultivado, se diferencian entre
agricultura y ganadería intensiva y extensiva. En el primer caso se trata de
producciones realizadas en poca extensión de espacio, pero que sin embargo son muy
abundantes, debido a la utilización de técnicas muy avanzadas o mucha mano de obra
(invernaderos; arrozales asiáticos, granjas de pollos para huevos...); por el contrario en
el segundo caso se trata de altas producciones basadas, no en la tecnificación de la
producción sino en la existencia de mucho espacio (estancias en Argentina, ranchos
norteamericanos, station en Australia). La agricultura intensiva es rentable debido a las
producciones que obtienen, mientras que la rentabilidad en la agricultura extensiva
viene dada por los bajos costes productivos que tienen.
* Propiedad y Tenencia de la Tierra. El propietario de la parcela es el dueño de los
derechos de ese pedazo de terreno. La propiedad puede ser pública (perteneciente al
Estado, al municipio u a otros organismos públicos), privada (si el propietario es una
persona o entidad individual) o colectiva (cuando pertenece a varios individuos). Sin
embargo la explotación de las parcelas no siempre coincide con el propietario
(explotación directa), sino que puede ser otra persona la encargada de su
aprovechamiento agrario (explotación indirecta). En este último caso el propietario
cede el aprovechamiento del terreno a la otra persona mediante varios sistemas, como el
arrendamiento, por el que recibe una renta anual fija; o la aparcería por el que recibe
un porcentaje de la producción final de esa parcela.
b) Saltus: Es el espacio que no está cultivado. Se diferencia entre el Saltus
Permanente, que es aquel que no permite su aprovechamiento agrícola, tal como rocas,
etc; y Saltus Temporal, que es aquel que aunque no está cultivado en este momento si
hubiera podido estarlo en el pasado o ser cultivado en el futuro (zonas de matorral o
pastos).
c) Hábitat: Es la parte habitada del paisaje, la forma en la que se distribuye la
población sobre el territorio. Una primera distinción nos señala la existencia de dos
tipos principales de poblamiento según el lugar de residencia: hábitat urbano que es la
población residente en las ciudades; y hábitat rural que es la residente en el resto del
territorio. Entre ambas existen múltiples contrastes que las diferencian: económicos
(sector laboral principal del que vive la población), sociológicas (modo diverso de
composición y comportamiento social de la población), demográficas (número de
habitantes, comportamientos demográficos, etc.), e inclusos formales (tipología de
edificios, tamaño de los núcleos poblados, etc). Estadísticamente se utiliza el número de
habitantes para diferenciar entre poblamiento urbano y rural, así por ejemplo en España
se considera ciudad aquellos lugares con más de 10000 habitantes; esta cifra varía
dependiendo del país, Japón la fija en 25000 habitantes, mientras que algunos países
escandinavos las han fijado en unos 200 habitantes.
La vivienda constituye la unidad mínima de hábitat, cuando se reúnen varias
viviendas forman agrupaciones superiores como aldeas o pedanías (que dependen de
otro núcleo mayor), y municipios o pueblos. Todo el territorio que depende de un
mismo ayuntamiento constituye el término municipal.
El poblamiento o hábitat rural se caracteriza por la manera de distribución de las
viviendas en el término municipal. Este hábitat puede ser concentrado en un único
núcleo, donde vive toda la población del término municipal, la cual se desplaza hasta las
tierras de labor desde allí; puede ser disperso cuando la población vive de manera
diseminada por el territorio y cada familia vive junto a las tierras que trabaja; o bien
puede ser intercalar cuando la distribución se realiza de una forma mixta, existiendo
uno o varios núcleos principales de población y cierta población dispersa por el
territorio (Ilustración 3). En las zonas montañosas de difícil acceso la población suele
ser diseminada, mientras que en zonas de llanura suele ser concentrado. También
depende de las costumbres locales. Ejemplos de población dispersa nos lo ofrece
Portugal o Galicia en España, en el que cada municipio se compone de varias aldeas
más pequeñas; mientras que las zonas castellanas suelen tener un poblamiento
concentrado.
El hábitat concentrado se caracteriza por la forma del municipio sobre el plano.
Podemos encontrar municipios lineales, que son aquellos que se han desarrollado a lo
largo de un camino o carretera; y municipios centralizados, en los que las viviendas se
agrupan en torno al centro del pueblo (junto a la iglesia, la plaza, el Ayuntamiento, etc.),
dando múltiples formas, como estrellados, cuando el pueblo crece siguiendo los
caminos que salen del pueblo, o redondeados cuando el crecimiento es homogéneo por
todos las partes del pueblo.
La vivienda rural se diferencia de la urbana en la función que desempeñan. Mientras
que en la vivienda urbana la función es exclusivamente residencial, la vivienda rural
comparte esta función con la productiva, pues ha de servir de almacén para la cosecha,
lugar para guardar el utillaje agrario, servir de alojamiento para animales tanto de carga
y como productivos, etc. Esta función, junto a otros factores como el clima (frío, cálido,
lluvioso, nivoso, etc.), o los materiales dominantes en la zona (madera, piedra, piel...),
van a determinar la tipología de viviendas rurales existentes en el mundo. Así en zonas
de montaña, con abundante arbolado, y de clima fríos, las viviendas serán de madera,
con tejados a dos aguas y ángulos elevados para evitar la acumulación de la nieve. Por
el contrario, en zonas áridas, las casas se harán de piedra o adobe, con pocos vanos y de
muros anchos para evitar el calor.
d) Espacio organizado: Son los elementos humanos que organizan el espacio rural,
tales como la red de caminos, de electricidad, telefonía, y demás infraestructura que
dotan al territorio de accesos y otros servicios necesarios para la habitabilidad del
espacio.
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